Un tercio de los conductores españoles no sabe conducir ante situaciones climatológicas adversas, así lo reflejan diversos estudios consultados por Coches.com. En un escenario en el que España ha sufrido serias nevadas tras el paso del temporal Filomena y en el que alrededor de 700 carreteras continúan aún afectadas en todo el territorio nacional.
Una de las recomendaciones más obvias es no utilizar el coche, pero, como en algunos casos no es posible, conviene saber cómo conducir con nieve con seguridad.
“Existen notables diferencias respecto a conducir un vehículo teniendo el pavimento seco (o incluso mojado) o con nieve. Es por ello por lo que resulta vital conocer el estado del vehículo, los neumáticos y quienes viajan en él”, señala Nuño López, CMO y CPO de Coches.com.
Desde el portal de referencia en el mercado de automoción en España ofrecen varias recomendaciones:
- Antes de salir de casa: no es lo mismo conducir un vehículo cuando nieva que ir vestido para la nieve. Por eso, no se debe conducir nunca con el abrigo puesto para no ralentizar los movimientos dentro del coche o poder hacer alguno de manera brusca, algo que se debe evitar en todo momento. Además, es vital también contar con un calzado adecuado para conducir. Las botas con suela muy gruesa impiden que se sientan los pedales y a veces podemos acelerar o frenar de más.
- Consulta la previsión del tiempo: debemos hacerlo sobre la ruta que pensamos a seguir y también posibles alternativas por si el estado es peor del previsto. No nos olvidemos de llevar el teléfono móvil con nosotros en el vehículo. Cargado y, a ser posible, también un cargador que se pueda utilizar en el coche. Además, es necesario tener el depósito lleno de combustible. En caso de quedar atrapado en la nieve se podrá usar la calefacción.
- Cadenas y neumáticos de invierno: debemos tener en cuenta que las cadenas sólo son adecuadas con nieve. Por eso conviene que, en función de los hábitos, podamos plantearnos usar neumáticos de invierno o neumáticos todo tiempo. No son para todos los públicos y aquellos que no salgan de zonas costeras españolas con su coche durante el invierno puede que no los necesiten. Pero debes recordar que, a menor temperatura del asfalto, mayor riesgo.
- Retirar la nieve del coche: recuerda cómo debes retirar la nieve y el hielo del coche para no dañarlo. Ambos afectan al comportamiento del coche, por lo que sería conveniente revisar los elementos clave como dirección, luces, batería, ruedas, frenos (incluido el de mano), limpiaparabrisas, lavaparabrisas y sistema de calefacción. Debemos extremar cuidados y recordar, si visitas lugares muy fríos con un coche diésel, que el gasóleo se congela a -15º C.
- Arrancar, un proceso delicado: ¿qué ocurre si ya hay nieve cuando vas a poner el coche en marcha? Es posible que patine, así que podemos acelerar poco a poco, procurando no revolucionar el motor. Si sigue patinando, debemos emplear una marcha superior si es posible para disminuir la fuerza aplicada a las ruedas y lograr salir, manteniendo en todo momento la dirección recta.
- Circulando: si hay sal en la carretera por donde se circula quizás haya desaparecido el hielo y la nieve, pero esto habrá hecho la calzada más resbaladiza, en conjunción con el barro y agua. Tanto si hay nieve, hielo, barro o agua, lo principal es aumentar la distancia de seguridad respecto a otros coches. Una buena regla al conducir con nieve puede ser dejar 1 m de distancia por cada km/h de velocidad. También hay que conducir suavemente conduciendo con marchas largas, sin superar los 40 km/h, llevando suavemente volante, freno y acelerador.
- Especial cuidado a la hora de frenar: hay que frenar a pequeños toques para controlar la dirección, de modo que no se vaya el coche. Debemos olvidar eso de bajar marchas en subidas o bajadas, pues el aumento de par en estos momentos no ayuda. Lo mejor es conducir con mucha previsión, adecuando la velocidad mucho antes de que sea necesario.
- Si patinas, la clave está en el volante: si nuestro vehículo patina, debemos levantar el pie del acelerador y controlar el coche solamente con el volante hasta colocarlo donde vuelvas a tener tracción. Acelerar aumentará el descontrol del coche… así como frenar, que desequilibraría más la trasera. Esto es lo que sale de manera natural en muchas ocasiones… pero solamente empeora la situación.
- Ya en destino: si el viaje no ha acabado, no debemos cantar victoria. Debemos tomar algunas precauciones como no dejar el freno de mano tirado al máximo, ya que si bajan mucho las temperaturas puede congelarse y costará mucho quitarlo. Mejor en ocasiones dejar una marcha engranada. Del mismo modo, debemos tener especial cuidado con los limpiaparabrisas. Son los primeros en quedarse congelados. Lo ideal es dejarlos desplegados y, mejor aún, colocar un cartón o una manta entre la ellos y la luna. También debemos recordar que la sal que has encontrado en el camino daña el coche y hay que retirarla.
